El sarampión ha vuelto. No como una anécdota del pasado, sino como una amenaza presente que expone, con crudeza, las grietas estructurales del sistema de salud en México. Con más de 5 mil 500 casos confirmados en 2025, nuestro país encabeza el número de contagios en América, superando a potencias como Canadá y Estados Unidos, y se sitúa en símbolo de un retroceso sanitario que parecía impensable hace una década.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) declararon a México libre de sarampión endémico en 2016. Sin embargo, esta conquista está hoy al borde del colapso. Si la transmisión sostenida continúa por 12 meses, México perderá esa certificación, una señal de alerta que trasciende el plano simbólico, pues implica un mayor riesgo de transmisión regional, debilitamiento de la cooperación internacional en salud y pérdida de confianza institucional.

Los datos son inapelables. Hoy el 91% de los contagios corresponde a personas sin ninguna dosis de la vacuna triple viral (SRP). Esta cifra no solo denuncia una omisión individual o familiar, sino una falla programática acumulada. Entre 2006 y 2024, se dejaron de aplicar 22.5 millones de dosis, el equivalente al 25% de la población objetivo. Mientras tanto, el sistema opera como tres almacenes desconectados (IMSS, ISSSTE y SSA), con inventarios descoordinados, adquisiciones erráticas y una gestión ineficiente que ha generado más excedentes que coberturas efectivas.

Lo más preocupante es que esta situación no se da en un vacío global. La OMS ha advertido que el retiro abrupto del apoyo financiero de Estados Unidos a los programas de inmunización tendrá consecuencias graves, entre ellas los retrasos en campañas, debilidad en la respuesta ante brotes y una disminución generalizada de las coberturas en países de ingresos medios. La crisis mexicana, por tanto, no solo compromete la salud de su población, sino que agrava la fragilidad del sistema sanitario hemisférico.

¿Quién se hace responsable? ¿Dónde están las estrategias de recuperación masiva? Mientras tanto, Chihuahua concentra el 80% de los casos y 21 de las 24 muertes. El virus se propaga silenciosamente, aprovechando la desinformación, la burocracia y la desarticulación.

La vacunación no es una elección individual sin consecuencias, es una responsabilidad colectiva. La salud pública no puede depender de voluntades dispersas ni de instituciones que actúan como ‘islas’ o ‘parcelas’. Si no se recupera con urgencia la cobertura en la vacunación, la vigilancia y la confianza, el sarampión será apenas el primero de muchos brotes epidemiológicos por venir.

En la salud pública, cada dosis omitida es una grieta que el virus sabrá encontrar. Y cada silencio institucional, una invitación al colapso de los logros sanitarios que alguna vez dimos como país por garantizados.

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2025/12/19/el-virus-que-volvio-753688.html

POR GABRIEL TORRES
PROFESOR E INVESTIGADOR EN LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA 
@GABRIELTORRESES