Las fiscalías fueron evaluadas a partir de 14 herramientas tecnológicas como la identificación de huellas, ADN, balística, gestión de casos, cámaras corporales, rastreo de IP, extracción de datos de celulares, análisis de big data, seguimiento de patrullas, apoyos visuales para audiencias
La justicia mexicana enfrenta una paradoja incómoda. Mientras el delito se sofistica, buena parte de las fiscalías sigue atrapada en la lógica del expediente físico, del papel escaneado y de la carpeta que viaja más lento que la violencia. El informe Justicia digital en fiscalías 2025 muestra que la transformación tecnológica de la investigación penal avanza de manera desigual, fragmentada y, en demasiados casos, superficial. No se trata sólo de comprar software, sino de construir capacidades reales para investigar, probar y litigar mejor.
Las fiscalías fueron evaluadas a partir de 14 herramientas tecnológicas como la identificación de huellas, ADN, balística, gestión de casos, cámaras corporales, rastreo de IP, extracción de datos de celulares, análisis de big data, seguimiento de patrullas, apoyos visuales para audiencias, entre otras. El resultado revela un país partido en dos; unas instituciones que comienzan a incorporar herramientas digitales, y otras que apenas sobreviven con capacidades mínimas.
Entre los casos mejor evaluados destacan Baja California y Querétaro, que reportaron el uso de 13 de las 14 herramientas consultadas. Guanajuato y Nuevo León también aparecen en un rango alto, con 11 y 13 herramientas, respectivamente. En un segundo nivel se ubican entidades como Durango, Sinaloa, Chihuahua, Hidalgo, Tlaxcala, Campeche, Coahuila, Ciudad de México, Estado de México, Michoacán, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, con entre siete y diez herramientas. La lectura inicial podría sugerir modernización; sin embargo, tener tecnología no equivale necesariamente a usarla bien ni a traducirla en sentencias.
En el extremo opuesto aparecen los rezagos más graves. Morelos reporta apenas una herramienta y tiene una impunidad de 97.6%; Jalisco usa dos y registra el peor índice, con 97.8%; Guerrero, con seis herramientas, alcanza 96.9%. La Ciudad de México, pese a reportar siete herramientas, mantiene una impunidad de 96.1 por ciento.
La investigación penal mexicana continúa dominada por la “cultura del expediente”. Muchas instituciones confunden carpeta digital con expediente escaneado; digitalizar papel no es transformar la investigación. Un verdadero sistema de gestión debe permitir trazabilidad, coordinación entre ministerios públicos, policías de investigación, peritos y analistas. Sin esa arquitectura, la tecnología sólo maquilla la ineficiencia.
Sólo tres fiscalías pueden rastrear direcciones IP y apenas siete cuentan con sistemas de identificación facial. Las cámaras corporales y el GPS en patrullas, que podrían proteger al personal, documentar operativos y transparentar detenciones, siguen siendo marginales. México no necesita fiscalías que presuman modernidad, sino instituciones capaces de convertir información en inteligencia, evidencia en prueba y prueba en justicia.
GABRIEL TORRES ESPINOZA
Profesor e investigador en la Universidad de Guadalajara
https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/4/24/fiscalias-digitales-impunidad-analogica-801439.html
